Situación hipotética 1
– Papá, ese Papa Noel parece una señora. ¿Es de verdad?
Por favor, seleccione su respuesta:
- Es la esposa de Papa Noel, hoy le tocaba quedarse a él con los niños. Que también tiene derecho a hacerlo.
- Bueno… es que Papa Noel se sentía mujer y ha decidido cambiar de sexo.
- Papa Noel no tiene sexo, como los ángeles.
Situación hipotética 2
– ¡Papá! Mira, por fin se me ha caído el diente. ¿Vendrá el Ratoncito Pérez?
– Claro, esta noche lo dejamos debajo de la almohada y vendrá el Ratoncito… digo, la Ratoncita…
¿Conclusiones?
Bueno, cuchufletas aparte. He estado leyendo con gran interés acerca de la controversia sobre los cambios introducidos por algunas corporaciones locales en las tradicionales cabalgatas.
Mi sensación (esto es una mera percepción personal) es que estas decisiones no dan respuesta a una demanda mayoritaria de los ciudadanos. En cierto modo, me parece generar conflictos donde no los hay, en lugar de destinar los recursos públicos a solucionar problemas reales. ¿Se trata de una decisión «inocente»? Permitidme que lo dude.
Yo fui educado en un hogar católico y escolarizado en un centro educativo católico. Desde hace más de quince años me declaro agnóstico y, como es evidente, si tuviese descendencia no se me pasaría por la cabeza bautizarla, ni obligarla a hacer la primera comunión. Considerando que la tradición de los Reyes Magos tiene un indiscutible origen religioso, me temo que me resultaría difícil explicar a mis hipotéticos retoños que vienen a dejarles regalos unos sabios que, guiados por una estrella, se dirigen a visitar al hijo de dios que se hizo hombre para redimir nuestros pecados.
«Es necesario actualizar las tradiciones», dicen algunos. Por supuesto. No obstante, tomarse a la ligera las creencias de los demás puede ser percibido como una falta de respeto y, como tal, se trata de una práctica un tanto peligrosa. Por eso me parece fuera de lugar que algunos se saquen de la manga los «bautizos civiles» y las «primeras comuniones civiles», que viene siendo algo así como defender lo «negro-blanco» y lo «arriba-abajo». Me pregunto para cuándo las “aquiqas civiles” y las “Tevilahs civiles”…
En fin, ¿que se quieren mantener las cabalgatas? Perfecto. ¿Que no? Por mi parte, igualmente perfecto (eso que se ahorra el erario público, es decir, eso que nos ahorramos todos). Lo que no me parece de recibo es que se desvirtúen y trivialicen ritos ajenos a la ligera.
¿Que se quieren sustituir las cabalgatas por un “Desfile de Año Nuevo” encabezado por el regidor local de turno (y Bob Esponja, Darth Vader, etc.)? Pues vale. Pero que sea otra cosa, no la cabalgata de los Reyes Magos, porque luego pasa lo que pasa.
Es bien sencillo, ¿verdad?
Enlace complementario: «Una alcaldesa de Compromís suprimió los Reyes Magos en la cabalgata de Sueca».