Plutarco atribuyó las siguientes palabras a Julio César: «no basta que la mujer del César sea honesta; también tiene que parecerlo». Esto sigue vigente tanto para los de la «nueva» política como para los de la vieja.
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[…] problema? Parece que así es: un problema de apariencias. Porque, como he señalado hace bien poco “no basta que la mujer del César sea honesta; también tiene que parecerlo”. Y claro, el nombramiento de familiares, amigos y afines varios en puestos de confianza arroja […]
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