Bajan las aguas revueltas estos días debido a la salida de la cárcel de Arnaldo Otegi Mondragón. En realidad no sólo por su salida de la cárcel, al fin y al cabo ha cumplido su condena y eso no es demasiado noticiable, sino por los actos de homenaje que se prevén y por el hecho de que algunas figuras públicas de gran notoriedad están dedicándose a reivindicar su figura.
Hoy mismo he leído hoy con interés el artículo de opinión publicado por Javier Gallego Crudo con el título «Otegi no es Mandela pero es un preso político». ¿Otegi, preso político? Se me antoja una afirmación arriesgada.
Lo cierto es que no me consta que Javier Gallego sea jurista, sino periodista, de modo que considero preferible salir de dudas acudiendo al análisis de un especialista en la materia, como puede ser el notario Rodrigo Tena Arregui. Recomiendo, así, su análisis de la sentencia «Sentencia del Tribunal Supremo en el caso “Otegui”» publicado en el blog ¿Hay Derecho? el 14 de mayo de 2012.
Por si a alguien le da pereza leerse el artículo, adelanto su conclusión: como era de esperar, la sentencia se ajusta a derecho. Eso quiere decir, como es evidente, que Arnaldo Otegi ha cumplido la pena que le corresponde por pertenecer a una organización terrorista.
¿Otegi, preso político? En absoluto.