Bienvenidos al dilema de la Renta Básica Universal

Leí ayer, a sugerencia de Google Now, el artículo publicado en el diario Público por Alejandro Torrús «En las cunetas de la crisis». Un artículo que refleja la situación actual, en la que son muchos, muchísimos diría yo, los ciudadanos que, por unas razones u otras, se han descolgado del mercado laboral. Esto por no mencionar otras cuestiones que van a condicionar nuestro futuro y vamos a tener que afrontar antes o después (será más bien después, claro), como puede ser ésta que abordan Javier Benegas y Juan M. Blanco en su artículo «Las pensiones que vienen: otra gran estafa política».

Cuando escucho el discurso de nuestros representantes políticos, ésos que van a jugar un papel crucial en el diseño de un futuro para nuestra sociedad, me invade una profunda tristeza. ¿Qué motiva tanta desazón? Sencillamente que nos siguen planteando los mismos escenarios que hace 100, 50 o 15 años… como si la revolución digital que estamos viviendo no supusiera una transformación radical e irreversible del mundo. Las recetas de siempre. Reducir la precariedad, incrementar el salario mínimo, cambiar el modelo productivo para reducir la dependencia del ladrillo y el turismo. Una visión cortoplacista, miope, irrelevante. Palabras salvajemente huecas.

La palabrería vacía e inútil a la que ya estamos habituados, porque medidas de esa naturaleza, que podrían haber tenido algún sentido en el pasado, no sirven de gran cosa en el escenario futuro que comienza a dibujarse a medio y largo plazo. Ése que nuestros políticos no abordan, porque ni nuestra sociedad está preparada ni cuentan con incentivos para hacerlo. Porque nuestros políticos conducen mirando por el retrovisor y a nadie parece importarle demasiado.

Muy bien. Veo la apuesta y subo este artículo de Enrique Dans (no os lo perdáis, de verdad): «La plusvalía de las máquinas». Ah, y añado este otro artículo publicado en el blog profesional de José Francisco Alfaya, ya puestos: «¿Renta Básica Universal?». Esto, y no otra cosa, es lo que se nos viene encima.

Se avecinan grandes cambios y tengo la inquietante sensación de que ninguno de los partidos políticos de la escena nacional está preparado para asumirlos… y menos aún para tomar las decisiones necesarias. Ojalá me equivoque, por el bien de todos. El debate acerca de la Renta Básica Universal (RBU) aún no ha comenzado, pero no deberíamos tardar demasiado en abordarlo con rigor. Antes de que las cosas comiencen a ponerse feas. Feas de verdad.

Como dice el refrán… el que avisa no es traidor.