Trump, Podemos y la paja en el ojo ajeno

Soy uno de los muchos que defendieron cuando comenzaron las últimas primarias para escoger candidatos a presidente de los EEUU que la representante por parte del partido demócrata sería Hillary Clinton y que el representante por parte del partido republicano sería irrelevante porque ganaría Hillary. Sin embargo, el 29 de octubre no tuve más remedio que cambiar mi postura… ante la apertura de la investigación de los correos de Hillary Clinton por parte del FBI, y considerando lo apretado de los pronósticos en la intención de voto, todo quedaba demasiado ajustado y cualquier cosa podía ocurrir. Hillary nunca fue una buena candidata, pero la lucha por el poder en el seno de los partidos políticos es lo que tiene.

Ya sabéis lo que pasó después: lo inesperado. Contra todo pronóstico, Hillary Clinton perdió las elecciones convirtiendo a Donald Trump en presidente de los EEUU. Bueno, faltaría a la verdad si no reconociese que algunos sí lo vaticinaron… este artículo publicado en julio por Michael Moore, por ejemplo, es para enmarcar: «Five reasons why Trump will win».

Es evidente que el gobierno de Trump va a tener un influjo indiscutible a nivel mundial, aunque probablemente mucho menos apocalíptico de lo que las promesas de un candidato desatado en campaña podrían dar a pensar. Una vez finalizado el circo de la campaña electoral, considerando las tensiones existentes en el propio partido republicano y teniendo en cuenta el efectivo sistema de controles y contrapesos de la democracia estadounidense,  seguramente no veremos cambios tan dramáticos.

Ahora son muchos los que se están rasgando las vestiduras ante el ascenso del populismo en EEUU, pero… ¿no sería prudencial prestar mayor atención a nuestro entorno más cercano? Vamos a intentarlo.

La nueva política comienza a parecerse demasiado a la vieja

El pasado viernes 11 se celebraron las primarias para liderar la formación política Podemos Madrid. Un proceso democrático en el que, según sus organizadores, participaron 27.223 personas. Un proceso para el que sonaron tres grandes nombres:

  1. Rita Maestre, portavoz del consistorio madrileño. Una representante de los ciudadanos condenada por un delito contra los sentimientos religiosos, que no ha dimitido a pesar de lo previsto en el propio código ético de Ahora Madrid. Los detractores de Donald Trump han denunciado repetidamente la gravedad de su «islamofobia»… pero se ve que el hecho de vulnerar un derecho reconocido por la Constitución Española y por la Declaración Universal de Derechos Humanos no es igual de grave en todas partes.
  2. Tania Sánchez, cuasi-tránsfuga, salpicada por la alargada sombra de delitos como la prevaricación, el tráfico de influencias y la malversación, y con una extraña relación familiar con las viviendas de protección oficial (al igual que su ex-pareja, Pablo Iglesias, Secretario General de Podemos, ver enlace precedente).
  3. Ramón Espinar, ganador de las primarias y en el ojo del huracán debido a las contradicciones entre su rechazo del uso especulativo de la vivienda de protección oficial y sus propios actos. Para profundizar acerca de este caso particular recomiendo la lectura de los artículos «Capitalismo de protección oficial: el caso Espinar» por Ignacio Gomá Landón en Hay Derecho y «Caja Madrid dio 19 millones a la cooperativa de Espinar con su padre en la entidad» por José María Olmo en El Confidencial.

A la luz de los resultados, los militantes de Podemos no han mostrado reparo alguno en elegir entre candidatos que no parecen demasiado preocupados ante las incongruencias entre sus palabras y sus hechos. Yo pensaba, en mi ingenuidad, que la nueva política era otra cosa… porque conviene recordar siempre aquellas palabras que Plutarco atribuyó a Julio César: «no basta que la mujer del César sea honesta; también tiene que parecerlo”.

Los populismos son siempre populismos

Lo cierto es que Podemos, partido populista de manual (en caso de duda recomiendo la relectura de «Combatiendo el populismo», artículo en el que abordo el concepto de populismo y el auge de estos movimientos en el continente europeo), es ahora mismo el segundo partido en intención de voto en nuestro país según los resultados que arroja el barómetro de octubre del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Repito: Podemos es, en estos momentos, el segundo partido en intención de voto en España. Nada más y nada menos.

Un partido que, tal y como han apuntado voces afines, tiene un programa electoral no tan alejado en ciertos aspectos del programa de Donald Trump. Basta con consultar la entrevista concedida por Eduardo Garzón a Europapress, en la que afirma que en sus planteamientos económicos «paradójicamente hay ideas compartidas por movimientos de izquierda» (nota mental: Eduardo Garzón es asesor del equipo de Manuela Carmena en el ayuntamiento de Madrid y, casualmente, hermano de Alberto Garzón, Coordinador General de Izquierda Unida).

Un partido que no duda en utilizar la movilización de sus seguidores para tratar de amedrentar a aquellos que no piensan como ellos… ya sea mediante una huelga general o mediante el uso de las armas. Lo importante es que «el miedo cambie de bando».

Un partido que tiene un líder que no ha dudado en realizar afirmaciones como «la base del poder es la violencia», «la democracia es incompatible con el monopolio de la violencia por parte del estado» o «el derecho de portar armas es una de las bases de la democracia» (vídeo a continuación). No cabe duda de que Trump estaría orgulloso de Pablo Iglesias, ya que también es un defensor acérrimo de la segunda enmienda de la constitución estadounidense.

Un líder que, tal y como explican los Colectivos de Jóvenes Comunistas de la Universidad Complutense, se dirigía a sus alumnas «no por su nombre o apellido cómo sería lo lógico, si no por sus rasgos físicos o diminutivos, actitud machista que choca frontalmente con el aparente feminismo del que hace gala en la televisión», que «azotaría hasta que sangrase» a una periodista y que es visto por sus defensores de esta forma (el revuelo provocado fue de tal calibre que incluso tuvieron que pedir disculpas). ¿Otra cosa en común con Trump, acaso? Pues sí, eso parece. Machismo recalcitrante.

https://twitter.com/Nega_Maiz/status/792704524838461440?ref_src=twsrc%5Etfw

Tal y como ha afirmado el mismísimo Juan Carlos Monedero: «Los ricos son infinitamente más ricos y los pobres son más y más pobres. No es tan extraño entender que, al final, la gente golpeada tendrá la tentación de preferir engañarse y apostarlo todo a una identidad convertida en el único plato que te vas a comer ese día. Y si encima les ayudas a identificar un enemigo al que le eches la culpa de lo mal que te va en la vida, miel sobre hojuelas». En efecto, qué fácil es echarle la culpa de todo a «la casta», a «los de arriba», a… quien sea. Trump prefiere echarle la culpa al manido establishment, a los chinos… bueno, la clave está en buscar un chivo expiatorio.

En fin, los extremos se tocan. Populismos de izquierdas y de derechas hacen gala de las mismas formas, los mismos defectos, los mismos vicios. Los parelelismos son evidentes… para cualquiera que esté dispuesto a reconocerlos, claro.

Qué fácil es ver la paja en el ojo ajeno, ¿verdad? Si pensamos que en los EEUU están mal las cosas, igual es conveniente que comencemos a prestar atención a nuestro propio país. Como dice el refrán, el que avisa no es traidor.

Un pensamiento en “Trump, Podemos y la paja en el ojo ajeno

  1. […] dos semanas publiqué una entrada titulada “Trump, Podemos y la paja en el ojo ajeno” y uno de mis amigos la consideró lo suficientemente interesante como para compartirla en su perfil […]

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