¿Subir el salario mínimo es tan buena idea como parece?

Gracias a la recomendación de un buen amigo he podido disfrutar de la lectura de este artículo de Juan Ramón Rallo titulado «Podemos empobrecerá a los más pobres con su ley de salario mínimo». Se trata de un artículo que aborda este asunto en profundidad, analizando cuestiones como qué es el salario mínimo y su relación con el salario medio y mediano, qué es la «productividad marginal del trabajador», cuáles son las posibles repercusiones del incremento del salario mínimo interprofesional aprobado a iniciativa de Podemos, etc.

Como hay un aspecto que pasa por alto y creo que debemos tenerlo presente, merece la pena complementar esta lectura con la de este otro artículo publicado por el mismo autor en 2012: «¿Cuál es el verdadero salario mínimo de España?». Reproduzco un fragmento a continuación:

«Pensemos simplemente en que todo empresario, a la hora de decidir si contrata o no a un trabajador adicional, se planteará si ese empleado es capaz de generar unos ingresos adicionales para su compañía de 14.000 euros al año. A aquellos que consideran que el salario mínimo es demasiado bajo y que no obstaculiza la creación de empleo habría que preguntarles si piensan que, en momentos como el actual, todos los empresarios saben como obtener, gracias al trabajo de una persona, ingresos adicionales de 14.000 euros. Yo, al menos, no lo veo tan sencillo».

Una cuestión que muchos tienden a pasar por alto es que el salario neto que percibe el trabajador no tiene nada que ver con el coste salarial que está obligado a asumir su empleador. De hecho, y parafraseando el titular de este artículo publicado por Vicente Nieves en febrero de este mismo año, «la presión fiscal sobre el trabajo en España es mayor que en Dinamarca o Noruega». En nuestro país casi la mitad de los costes laborales responden a la carga tributaria, que se dice pronto.

Lo más probable es que una medida como ésta, concebida para proteger a los más desfavorecidos, se vuelva, a la postre, en su contra (y, en añadidura, en contra de la economía española). Ed Rensi, ex-CEO de McDonalds, lo explica con claridad meridiana: «te garantizo que si el salario mínimo de 15 USD/hora se extiende por todo el país vas a ver un descenso del empleo que no podrás creer. Comprar un robot de 35.000 USD es más barato que contratar a un empleado que es ineficiente friendo patatas por 15 USD/hora». Y esto no afecta tan sólo a las grandes empresas, sino también al autónomo que tiene un pequeño taller de reparación de calzado con un empleado y a duras penas consigue cubrir gastos… ante un incremento del coste salarial no es descabellado pensar que puede verse obligado a pasar al trabajador a un régimen de media jornada, o a prescindir de sus servicios.

¿Cómo es posible, entonces, que se haya aprobado? En realidad es lo esperable sabiendo que son personas como Pablo Iglesias las que la han promovido… el mismo Pablo Iglesias que, como puso de manifiesto en esta entrevista que le realizó Carlos Alsina el pasado mes de junio, ignora cuál es el coste real de contratar a un trabajador en nuestro país. Dicho esto, aunque fuesen conscientes de las consencuencias de la subida salarial propuesta tampoco modificarían su postura. Juan Ramón Rallo explica con claridad el motivo:

«No existe ningún otro país desarrollado con una regulación salarial tan restrictiva y obstructiva, acaso porque sus consecuencias serían verdaderamente devastadoras: y lo serían, muy en especial, para aquellos trabajadores con menores sueldos. Si a Unidos Podemos realmente le preocuparan los sectores más desfavorecidos de la sociedad, mañana mismo procedería a retirar su pauperizadora proposición de Ley: no lo hará porque su genuina preocupación no son los trabajadores pobres, sino alcanzar el poder a hombros del populismo más descarnado… caiga quien caiga».

Gracias a esta medida España tendrá el salario mínimo relativo más elevado de toda la OCDE… y eso tendrá como consecuencia reducción del número de horas trabajadas, ralentización de la creación de empleos y, muy probablemente, aumento de precios y de la economía sumergida.

A estas alturas puede que alguien se esté preguntando… ¿y entonces cómo es posible que haya países con un salario mínimo interprofesional más alto que el que se ha planteado como objetivo en España? Tal y como señala Diego Lorenzana en este artículo, la clave está en la productividad.

Lean, analicen y extraigan sus propias conclusiones.

Etiquetado