Archivo de la categoría: Politicus

Comunismo: el fenómeno negacionista en España

Tal y como refleja este artículo pulicado en ABC (con vídeo incluido), el pasado 23 de enero Carlos Sánchez Mato, actual concejal de economía del ayuntamiento de madrid, realizó la siguiente afirmación:

«En lo que es la Revolución Rusa murieron cinco personas, cinco».

Sánchez Mato es ex-militante de Izquierda Unida y miembro del gobierno de Ahora Madrid, de modo que su afinidad con el movimiento comunista es algo natural y explica su felicitación de año nuevo (por la que fue interpelado cuando realizó la declaración previamente destacada):

¿No es paradójico que los mismos que hablan de golpe de estado para referirse al «Glorioso Alzamiento» de 1936 en España califiquen de «Revolución del Proletariado» al golpe de estado que tuvo lugar en la Rusia de 1917? Yo no me cansaré de repetir que un partido político que tiene como objetivo que la «Dictadura del Proletariado» llegue a buen fin debería ser declarado ilegal en cualquier democracia moderna, porque la democracia tiene el derecho y el deber de defenderse de aquellos que tienen como máxima aspiración acabar con ella (por eso en países en los que la vigilancia sobre los extremismos es exhaustiva, como en Alemania, se cuestionan si un comunista puede ser profesor de universidad).

¿Piensas que esto es una exageración, que quizás la cosa no sea para tanto? Entonces te recomiendo esta intervención de Federico Jiménez Losantos acerca de la «hermosa Revolución Comunista». No es que me guste el estilo de Jiménez Losantos, siempre bronco y faltón, pero la bibliografía que repasa y recomienda es la mejor vacuna contra la ignorancia, el cinismo y el negacionismo histórico. Al menos en lo que se refiere al comunismo.

La nueva censura: la corrección política (parte I)

Íker Jiménez es un periodista atípico, habituado a ir contracorriente, y muy popular debido a su especialización en lo paranormal. Más allá del mundo de lo oculto, hay otra faceta de Íker Jiménez que quizás sea menos conocida, pero no por eso menos importante. Su defensa del pensamiento libre. Esa práctica que se pone en la picota cada vez que se invoca la «corrección política». La nueva censura.

Para muestra, un botón. Dos vídeos que merece la pena ver. Y, después, rumiar.

Los valores de las culturas islámicas en occidente

Yves Michaud es un autor prolífico. Cosecha del 44, estudió filosofía y ciencia en la École Normale Supérieure de la Sorbona parisina. Durante la primera etapa de su trayectoria como investigador se especializó en la violencia política y el empirismo (sobre todo en la obra de J. Locke y D. Hume). Dirigió la Escuela Nacional de Bellas Artes de la «Ciudad de la Luz» desde 1989 hasta 1997 y ha ejercido como docente en las universidades de Berkeley, Edimburgo y París. Entre otras cosas.

Buscando información acerca de una de sus obras me he topado con una entrevista breve que le realizó Joseba Elola poco después de la masacre de Charlie Hebdo, publicada en el periódico El País. La entrevista se titula «Los valores de las culturas islámicas son incompatibles con los nuestros» y en ella Yves Michaud defiende que:

  1. Existen modelos de sociedad incompatibles.
  2. El auge del fundamentalismo religioso no es ninguna sorpresa, especialmente en una juventud huérfana de reglas… asustada de su propia libertad.
  3. Antes o después asistiremos a la constitución de partidos políticos que defiendan los intereses de la comunidad musulmana, de la misma forma que ha habido partidos que han representado a otras comunidades (por ejemplo, los democristianos).
  4. No hay demasiados motivos para el optimismo. Más bien todo lo contrario.

Y me temo que todo esto es extrapolable a España, aunque en menor medida (como es natural, el mayor impacto se producirá en las áreas con mayor población inmigrante proviente de países de tradición islámica). Una sociedad en la que las incongruencias son el pan nuestro de cada día, como resultado de que la idiotez parezca imponerse y  la responsabilidad brille por su ausencia (tanto la individual como la gubernamental).

Para muestra, un botón: el hecho de que mientras se defiende una enseñanza aconfesional se apruebe la asignatura de religión islámica en educación infantil. Una asignatura que se impartirá por profesores elegidos por la Comisión Islámica de España (cuyos estatutos no contemplaban hasta hace bien poco que las mujeres puedan formar parte de sus órganos de gobierno) y utilizando como base libros elaborados por el propio organismo, tanto en centros educativos públicos como privados y concertados. ¿Debe tener cabida el proselitismo en los centros de educación pública, sea por parte de la comunidad religiosa que sea? ¿Debe ser motivo para la modificación del calendario escolar, de los menús de los comedores o de los uniformes de los alumnos? Preguntas que, más pronto que tarde, van a necesitar respuestas.

A la luz de las opiniones vertidas por Yves Michaud, parece que no soy el único que alberga dudas razonables acerca de la compatibilidad del islam y la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Cuando lo hacen los otros, pervierten la democracia…

El 30 de noviembre Luis Díez publicó en Cuarto Poder un artículo titulado «Rajoy veta 16 leyes sociales de la oposición y las autonomías en 42 días». Por su parte, eldiario.es reprodujo el mismo día declaraciones de Pablo Iglesias al respecto el artículo «Iglesias acusa al Gobierno de pervertir la democracia con vetos continuos»:

«Si el Gobierno veta cualquier decisión que tomemos aquí que afecta al presupuesto, está limitando la capacidad legislativa del Parlamento. Lo que hace es desentenderse del Parlamento, convertirlo en papel mojado».

No parece difícil relacionar esto con el artículo que Luca Constantini publicó cinco días antes en El País con el título «El Ayuntamiento niega que el cambio de reglamento del pleno afecte a las propuestas de la oposición». Cambio que la portavoz del consistorio madrileño, Rita Maestre, fue incapaz de explicar en rueda de prensa (ver vídeo aquí, por ejemplo).

La que sí lo ha explicado con gran claridad es Begoña Villacís que, recordemos, es abogada:

«De esta manera, el Gobierno municipal pasa a considerar todas las propuestas de la oposición —aunque se aprueben por mayoría— como meras sugerencias no vinculantes, que en la práctica no tendrán efecto alguno sobre las actuaciones del Gobierno. Y así, con una resolución que ignora literalmente el reglamento y las leyes, se desactiva a la oposición y Carmena pasa a gobernar literalmente como si tuviera mayoría absoluta».

Fuente: «¿Representantes de los madrileños o buzón de sugerencias?» en El Confidencial

Viva la ley del embudo, como siempre. Y un nuevo asunto que, si Ahora Madrid no enmienda aplicando la normativa vigente, acabará en el Tribunal Constitucional.

Moraleja: el «rodillo» no gusta… cuando son otros los que lo aplican, claro.

Valle-Inclán estaría orgulloso de ti, Pablo

Miércoles 29 de noviembre de 2017. Albert Rivera finaliza una de sus intervenciones en el Congreso citando a Henry Ford en referencia a su capacidad como emprendedor.

Como no podría ser de otra forma, desde el grupo parlamentario de Podemos se apresuraron a sacar a Albert Rivera de su error… ¡si Henry Ford fue un antisemita reconocido!

Vídeo ilustrativo:

Por su parte, Pablo Iglesias tampoco pudo dejar pasar la ocasión de mencionar la alusión a Henry Ford, aprovechando la ocasión para criticar, una vez más, a un periodista (en esta ocasión le tocó a Daniel Basteiro).

«No voy a caer en la tentación de citar al barón de Montesquieu para hablarle a usted de la división de poderes, para eso ya está su socio Albert Rivera, que ayer se cubrió de gloria citando al antisemita Henry Ford como figura emprendedora».

Aplicando la misma lógica, si es incorrecto que Albert Rivera haga referencia a uno de los empresarios más exitosos del S. XX porque era antisemita, entiendo que también será inadecuado que Pablo Iglesias haya echado de menos en la primera sesión del debate de investidura (29 de octubre) a un escritor que, como explica Alberto Olmos en su artículo, «Pablo Iglesias, Valle-Inclán y los articulistas estrella: cipotudos todos»:

«Era considerado de “extrema derecha”, un tipo que se declaró carlista durante toda su vida, lo que significaba afinidad total con las reivindicaciones de la iglesia, la nobleza residual y el caciquismo decimonónico».

La intervención de Pablo Iglesias fue la siguiente:

“Hace más de cien años, Ramón María del Valle-Inclán decía (sic) que para entender la situación de crisis de nuestro país había que reflejar a los héroes clásicos en los espejos cóncavos.” Y remataba: “Hoy por desgracia no tenemos ningún Valle-Inclán y sí mucha prosa cipotuda”.

Merece la pena leer de cabo a rabo el artículo de Alberto Olmos, de verdad. No tiene desperdicio, al igual que el día a día de Podemos en nuestras instituciones y fuera de ellas. Pablo Iglesias y los suyos no escatiman esfuerzo para lograr que la actividad política en España sea esperpéntica. Normal que echen en falta a Valle-Inclán.

Podemos, posverdad y populismo en España

«Posverdad, sin t ni guion, es preferible a la forma post-verdad como traducción de la palabra inglesa post-truth.

Con el neologismo post-truth se denomina en inglés a lo ‘relativo a las circunstancias en las que los hechos objetivos influyen menos a la hora de modelar la opinión pública que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal’».

Fuente: «posverdad, mejor que post-verdad» | Fundéu

Cadena Ser publicó ayer una noticia acerca de la intervención de Pablo Iglesias Turrión en una conferencia que tuvo lugar un día antes, el 28 de noviembre. El titular de esta noticia fue:

Pablo Iglesias: «La feminización de la política no se logra con más mujeres en cargos de representación, que eso es importante y está bien»

El grueso de la noticia reproduce, esencialmente, la literalidad de la intervencion mediante transcripciones, con los fragmentos de audio correspondientes, y un vídeo de cinco minutos y medio de duración con un fragmento, sin cortes, de dicha intervención.

El vídeo, cuya fuente es diario.es, es el siguiente:

Sigue leyendo

Trump, Podemos y la paja en el ojo ajeno

Soy uno de los muchos que defendieron cuando comenzaron las últimas primarias para escoger candidatos a presidente de los EEUU que la representante por parte del partido demócrata sería Hillary Clinton y que el representante por parte del partido republicano sería irrelevante porque ganaría Hillary. Sin embargo, el 29 de octubre no tuve más remedio que cambiar mi postura… ante la apertura de la investigación de los correos de Hillary Clinton por parte del FBI, y considerando lo apretado de los pronósticos en la intención de voto, todo quedaba demasiado ajustado y cualquier cosa podía ocurrir. Hillary nunca fue una buena candidata, pero la lucha por el poder en el seno de los partidos políticos es lo que tiene.

Ya sabéis lo que pasó después: lo inesperado. Contra todo pronóstico, Hillary Clinton perdió las elecciones convirtiendo a Donald Trump en presidente de los EEUU. Bueno, faltaría a la verdad si no reconociese que algunos sí lo vaticinaron… este artículo publicado en julio por Michael Moore, por ejemplo, es para enmarcar: «Five reasons why Trump will win».

Es evidente que el gobierno de Trump va a tener un influjo indiscutible a nivel mundial, aunque probablemente mucho menos apocalíptico de lo que las promesas de un candidato desatado en campaña podrían dar a pensar. Una vez finalizado el circo de la campaña electoral, considerando las tensiones existentes en el propio partido republicano y teniendo en cuenta el efectivo sistema de controles y contrapesos de la democracia estadounidense,  seguramente no veremos cambios tan dramáticos.

Ahora son muchos los que se están rasgando las vestiduras ante el ascenso del populismo en EEUU, pero… ¿no sería prudencial prestar mayor atención a nuestro entorno más cercano? Vamos a intentarlo.

La nueva política comienza a parecerse demasiado a la vieja

El pasado viernes 11 se celebraron las primarias para liderar la formación política Podemos Madrid. Un proceso democrático en el que, según sus organizadores, participaron 27.223 personas. Un proceso para el que sonaron tres grandes nombres:

  1. Rita Maestre, portavoz del consistorio madrileño. Una representante de los ciudadanos condenada por un delito contra los sentimientos religiosos, que no ha dimitido a pesar de lo previsto en el propio código ético de Ahora Madrid. Los detractores de Donald Trump han denunciado repetidamente la gravedad de su «islamofobia»… pero se ve que el hecho de vulnerar un derecho reconocido por la Constitución Española y por la Declaración Universal de Derechos Humanos no es igual de grave en todas partes.
  2. Tania Sánchez, cuasi-tránsfuga, salpicada por la alargada sombra de delitos como la prevaricación, el tráfico de influencias y la malversación, y con una extraña relación familiar con las viviendas de protección oficial (al igual que su ex-pareja, Pablo Iglesias, Secretario General de Podemos, ver enlace precedente).
  3. Ramón Espinar, ganador de las primarias y en el ojo del huracán debido a las contradicciones entre su rechazo del uso especulativo de la vivienda de protección oficial y sus propios actos. Para profundizar acerca de este caso particular recomiendo la lectura de los artículos «Capitalismo de protección oficial: el caso Espinar» por Ignacio Gomá Landón en Hay Derecho y «Caja Madrid dio 19 millones a la cooperativa de Espinar con su padre en la entidad» por José María Olmo en El Confidencial.

A la luz de los resultados, los militantes de Podemos no han mostrado reparo alguno en elegir entre candidatos que no parecen demasiado preocupados ante las incongruencias entre sus palabras y sus hechos. Yo pensaba, en mi ingenuidad, que la nueva política era otra cosa… porque conviene recordar siempre aquellas palabras que Plutarco atribuyó a Julio César: «no basta que la mujer del César sea honesta; también tiene que parecerlo”.

Los populismos son siempre populismos

Lo cierto es que Podemos, partido populista de manual (en caso de duda recomiendo la relectura de «Combatiendo el populismo», artículo en el que abordo el concepto de populismo y el auge de estos movimientos en el continente europeo), es ahora mismo el segundo partido en intención de voto en nuestro país según los resultados que arroja el barómetro de octubre del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Repito: Podemos es, en estos momentos, el segundo partido en intención de voto en España. Nada más y nada menos.

Sigue leyendo

La responsabilidad es del Estado. Por supuesto.

Leyendo una entrevista al nutricionista Aitor Sánchez me he encontrado con este párrafo inolvidable:

¿Quién es el culpable de que vivamos en este panorama? ¿Quién nos tiene que enseñar a comer bien?

La responsabilidad es del Estado, que tiene que formarnos, educarnos y controlar a qué estamos expuestos. Es salud pública. Cuando el Estado no controla a qué se expone su población, ésta va a desarrollar enfermedades derivadas de esa exposición. Nos expones a publicidad, una oferta de muy mala calidad, unos menús (de centros escolares y hospitalarios) muy deficientes… y todo esto hace que acabemos con estas tasas de enfermedades no transmisibles.

Nada más lejos de mi intención que abrir un debate acerca de la salud, del conocimiento científico o de los hábitos nutricionales de la sociedad occidental. La frase clave es, lógicamente, la siguiente: «La responsabilidad es del Estado, que tiene que formarnos, educarnos y controlar a qué estamos expuestos».

Pelos como escarpias. Parece que ser que los ciudadanos no somos responsables de nada. Tenemos todos los derechos y ninguna obligación. Esto, que mucha gente cree a pie juntillas, es demoledor. Como esos padres de una niña de 12 años que ha fallecido debido a un coma etílico y que están valorando la posibilidad de «presentar una denuncia contra el Ayuntamiento de San Martín de la Vega, en Madrid, por haber incumplido la ley antibotellón». Sí, los padres de esa misma niña que «ya había sido trasladada dos veces a su casa por la Policía en estado ebrio».

Así nos va y, como no vayamos espabilando, así nos va a ir.

El cuarto poder

A continuación reproduzco las palabras de Zanny Minton Beddoes, Redactora Jefe de una de las publicaciones más prestigiosas del mundo: The Economist.

«On this week’s cover we endorse Hillary Clinton for president. The choice is not hard. Donald Trump would be a terrible president. His experience, temperament and character make him horribly unsuited to being the head of state of the nation that the rest of the democratic world looks to for leadership. We disagree with virtually all his policies.

Our endorsement of Mrs Clinton is not simply a vote against Mr Trump. Our leader argues that Mrs Clinton is a better candidate than she seems and is better suited to cope with the awful, broken state of Washington politics than her critics will admit. She also deserves to prevail on her own merits».

Como se puede comprobar, no es un texto precisamente imparcial. Parece que algunos no quieren admitir que todos los medios de comunicación son parciales (unos más y otros menos) y, además, no puede ser de otra forma. En primer lugar, porque los seres humanos tenemos sesgos ideológicos y, en segundo lugar, porque los medios se ven condicionados por el entorno, la idiosincrasia de sus trabajadores, sus fuentes de financiación y un largo etcétera de factores. Y, ante todo, los medios de comunicación, como cualquier otra organización, tienen su propia agenda. Lo que hay es que saber leer entre líneas, claro.

Señores, para bien o para mal, éstas son las reglas del juego. Ya sé que utilizar como chivo expiatorio a los medios de comunicación que no son afines es muy socorrido… pero resulta un tanto lastimoso. C’est la vie

Galicia, sitio distinto

El resultado de las elecciones autonómicas celebradas en Galicia el pasado 25 de septiembre ha causado cierto estupor en algunos círculos… cosa que tan sólo pone de manifiesto un profundo desconocimiento de la idiosincrasia galaica. Pienso que el artículo publicado por Arturo Lezcano en Jot Down puede ayudar a arrojar luz sobre este asunto, ya que ofrece una completa retrospectiva del desarrollo de la identidad política en Galicia. Si no lo has leído, te animo a que lo hagas ahora: «Galicia, mundo y aparte (o por qué el PP arrasa)».

Desde mi punto de vista, el autor podría haber incidido más en el pragmatismo propio de esas latitudes, que permite poner una vela a dios y otra al diablo (porque ni uno es tan bueno ni el otro tan malo) y que, sumado a la distancia entre la galicia urbana y la rural, explica que pueda haber un gobierno conservador en la Xunta y gobiernos progresistas en la mayor parte de las grandes ciudades. Porque en cada momento hay que votar a quien conviene, claro, y eso va más allá de la ideología.

Por otra parte, no me cabe duda de que también ha jugado un papel clave es la situación de inestabilidad sin precedentes que está viviendo la escena política nacional… se trata de un factor que incentiva posicionamientos conservadores (con la que está cayendo, «virgencita… que me quede como estoy»). En esta ocasión la apuesta conservadora era la continuista, claro. ¿Sentidiño aplicado? Que cada uno extraiga sus propias conclusiones.

Nihil novum sub sole, en realidad.