Decir que la polarización ideológica lleva largo tiempo agudizándose en España es una obviedad.
¿Para identificar el génesis de este fenómeno tendríamos que remontarnos al paso por el poder de José Luis Rodríguez Zapatero? ¿Ese presidente del gobierno que puede enorgullecerse tanto de haber comenzado la demolición de la convivencia de los españoles con su ley de «Memoria Histórica» como de exacerbar el sentimiento de agravio del pueblo catalán comprometiéndose a apoyar cualquier ocurrencia dimanada de su cámara legislativa autonómica?
Por otra parte, ¿sale bien parado el PP en este proceso? ¿Mariano Rajoy Brey y su equipo hicieron algo más que limitarse a mirar para otro lado? No parece que acometiesen ninguna de las reformas en profundidad que este país necesita con urgencia.
¿Qué decir de la situación actual? ¿Podríamos pensar que, como buen alumno de ZP, Pedro Sánchez Castejón ha optado por continuar ahondando, sin el más mínimo pudor, en la creciente pujanza de esta división para patrimonializar sus nefastos resultados? Resulta una pregunta fácil de responder relacionando los siguientes artículos entre sí:
- «¿Es España uno de los países más polarizados del mundo?» por María Alinas en Vozpopuli.
- «Contra «la memoria democrática» desde el paredón franquista» por José Antonio Zarzalejos para El Confidencial.
- «La enfermedad más extendida entre los españoles (y no es la covid)» por Álvaro Nieto en Vozpopuli.
La pregunta del millón es… ¿cómo invertir este proceso? Porque aún es reversible, ¿verdad?
