La polarización ideológica en la España de 2020

Decir que la polarización ideológica lleva largo tiempo agudizándose en España es una obviedad.

¿Para identificar el génesis de este fenómeno tendríamos que remontarnos al paso por el poder de José Luis Rodríguez Zapatero? ¿Ese presidente del gobierno que puede enorgullecerse tanto de haber comenzado la demolición de la convivencia de los españoles con su ley de «Memoria Histórica» como de exacerbar el sentimiento de agravio del pueblo catalán comprometiéndose a apoyar cualquier ocurrencia dimanada de su cámara legislativa autonómica?

Por otra parte, ¿sale bien parado el PP en este proceso? ¿Mariano Rajoy Brey y su equipo hicieron algo más que limitarse a mirar para otro lado? No parece que acometiesen ninguna de las reformas en profundidad que este país necesita con urgencia.

¿Qué decir de la situación actual? ¿Podríamos pensar que, como buen alumno de ZP, Pedro Sánchez Castejón ha optado por continuar ahondando, sin el más mínimo pudor, en la creciente pujanza de esta división para patrimonializar sus nefastos resultados? Resulta una pregunta fácil de responder relacionando los siguientes artículos entre sí:

La pregunta del millón es… ¿cómo invertir este proceso? Porque aún es reversible, ¿verdad?

Un buen gobierno obedece

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«Un buen gobierno obedece», reza el cartel.

Obedece las Leyes, porque está sujeto a ellas.

Obedece las normas no escritas de la democracia, porque es su deber moral.

Obedece, en definitiva, la voluntad de los ciudadanos a los que representa y sirve.

Atención, pregunta: ¿qué tipo de medidas deben adoptar los ciudadanos responsables cuando su gobierno no obedece?


PD. El cartel es cosa de un ciudadano responsable: Alvise Pérez.

Crisis del coronavirus en España: ¿una crónica de negligencia gubernamental?

Redacto estas líneas instantes después de que Pedro Sanchez, presidente del Gobierno de España, anuncie su intención de prorrogar otros quince días el estado de alarma para un total de 30 días consecutivos (que serán, al menos, 45).

A estas alturas nadie pone ya en duda que esta pandemia, sanitaria ahora y económica en breve, va a ser un desafío titánico para nuestra sociedad (y para todo el planeta). A la vista de la gravedad de lo que está ocurriendo, la pregunta que muchos nos planteamos es… ¿podría haberse evitado? En caso de que la respuesta sea negativa, ¿hubiera sido posible adoptar medidas para paliar sus efectos?

A continuación voy a realizar una exposición cronológica de hechos, de modo que cada cual pueda extraer sus propias conclusiones.

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¿Pin parental?

Ante la polémica que ha suscitado la reciente aprobación del pin parental en la Comunidad Autónoma de Murcia, un vídeo y dos artículos para la reflexión.

Vídeo de José Antonio Méndez publicado en su perfil de Facebook.

¿Debe el estado usurpar la patria potestad? ¿Debe imponerse una «moral de estado»? ¿Qué antecedentes históricos tenemos y qué efectos han tenido?

Gracias de corazón, Ana Oramas

La profesion política están tan desprestigiada -motivos no faltan- que vivimos malos tiempos para aquellos con vocación por la res publica, por cuidar y mejorar lo que es y debe ser común, patrimonio material e inmaterial de todos.

Vivimos tiempos en los que resulta factible que un candidato a presidente del gobierno contravenga todos los compromisos principales que ha suscrito durante la campaña electoral y la ciudadanía no actúe con la firmeza que tamaño fraude exige. Tiempos en que los intereses de ciertas minorías se imponen a los del conjunto del país. Tiempos desoladores, a decir verdad. Sin embargo, en algunas ocasiones, contadas, se producen acontecimientos que nos ayudan a reconciliarnos con esa clase política que tan bien representa a nuestra sociedad, una sociedad en la que los ciudadanos nos creemos con todos los derechos y ninguna obligación.

En la primera sesión del debate de investidura de Pedro Sánchez la única representante de Colación Canaria, Ana María Oramas González-Moro, ha dado una lección de dignidad y valentía al recordarnos, sobreponiéndose a presiones indecibles y rompiendo la disciplina de partido, que los diputados se deben a los españoles, no a su partido, y que algunas determinaciones son cuestión de principios.

Ana Oramas nos ha recordado que aún quedan representantes políticos que no están dispuestos a pasar a la posteridad por prestar su apoyo a verdaderas ignominias, a pesar del alto precio a pagar por una decisión que se convertirá, casi con total seguridad, en su epitafio político. Un epitafio, eso sí, que ya muchos querrían…

Ojalá cunda su ejemplo, ya que es un hálito de esperanza en estos tiempos convulsos y siniestros en los que lo que debería ser norma se ha convertido en excepción. Y, lo peor de todo, con nuestro beneplácito.

El Parlamento Europeo condena los crímenes cometidos por regímenes totalitarios como nazismo y comunismo

Dando continuidad a la Resolución 1481 del Consejo de Europa, de 25 de enero de 2006, el Parlamento Europeo condenó en una resolución, el 19 de septiembre de 2019, los crímenes cometidos por los regímenes totalitarios a lo largo del siglo pasado.

Las reacciones no se han hecho esperar, como es lógico, y los nostálgicos han puesto el grito en cielo, cosa que no sorprende a nadie. En la condena del nazismo existe mayor consenso, pero no tanto en lo que se refiere al comunismo y el estalinismo. Lo cierto es que ya le he dedicado cierta atención al fenómeno negacionista en relación a los crímenes de estos regímenes, así que con eso hay que contar. La realidad es que, al tratarse de un dictamen no vinculante, en España seguiremos gozando de monumentos que ensalzan a los héroes de estas ideologías.

Históricamente hablando, los movimientos ideológicos de izquierda han tenido un serio problema con la violencia (bueno, más bien el problema lo han tenido los que no compartían sus doctrinas), que en Europa va a más: comunismo, socialismo y, cómo no, nacional-socialismo (porque el hecho de que la ideología nazi sea «extrema derecha» es bastante discutible… recomiendo la lectura de este artículo publicado en BBC News con el título «¿Era el nazismo un movimiento de izquierda o de derecha?» ).

Mientras algunos luchan por el reconocimiento de la «memoria», otros lo hacemos para que se salvaguarde la Historia. Dos cosas muy distintas.

Mucho cuidado con los «héroes»

Todos tenemos en mente causas encomiables. También otras que quizás no lo sean tanto, pero cuentan con la bendición de los grandes grupos de comunicación. Y todos tenemos en mente las caras visibles que las personifican, por supuesto.

Por justa que sea la causa, siempre resulta recomendable indagar un poco. Más que nada porque muchas veces basta con rascar un poco la superficie para llevarse una sorpresa. O más de una.

Es una lástima, pero las cosas rara vez son lo que parecen.

Las aristas del rescate del buque Aquarius

Salta a la vista que la necesidad de que abordemos el fenómeno migratorio es cada vez más imperiosa, tanto dentro de nuestras fronteras como a nivel europeo. Y, además, debemos hacerlo con rigor, dejando los sentimentalismos a un lado. Para bien o para mal, el rescate del buque de la ONG francesa SOS Méditerranée «Aquarius» nos brinda una excusa tan buena como otra cualquiera para hacerlo.

A bote pronto se me ocurren algunas preguntas:

  • ¿Lo ocurrido se debe a razones humanitarias o a oportunismo político?
  • ¿No resulta paradójico que las ONGs estén haciendo el trabajo sucio de las mafias que se dedican a traficar con personas?
  • ¿Qué efectos puede tener a largo plazo la decisión del gobierno español?

Comparto tres artículos de interés para reflexionar sobre todo esto:

 

Sorteo vs elecciones: regresando a los orígenes de la democracia

No es la primera vez que afirmo que con el sistema democrático moderno me ocurre lo mismo que con el capitalismo. Es un sistema de mie*da, pero es el menos malo que conozco.

Si hay algo que salta a la vista, es que las democracias modernas son disfuncionales. Entre sus debilidades, el cortoplacismo (nuestros representantes políticos sólo tienen incentivos para pensar a cuatro años vista), la igualdad del valor de todos los votos y el influjo de diversos lobbies sobre una casta de profesionales de la política que sólo tienen un objetivo: perpetuarse en el poder (y, por tanto, viven y mueren al son que marcan las encuestas).

Este modelo se aleja bastante del modelo original de democracia. La pregunta del millón es… ¿qué ocurriría si prescindiésemos de los políticos profesionales para reemplazarlos por una muestra aleatoria y representativa de ciudadanos?

Se trata de un cambio profundo, desde luego, pero la clave es… ¿el resultado sería peor o mejor que la situación actual?

El director y co-fundador de Sortition Foundation, Brett Henning, aborda esta posibilidad en esta charla TED.